Ciberética: del mundo real al universo virtual

Es claro que en la actualidad la humanidad esta viviendo una época de auge sin precedentes gracias a los acelerados avances tecnológicos y todo lo que ellos han habilitado para el desarrollo de la sociedad en todos sus ámbitos. En este contexto, uno de los terrenos que más impacto ha causado, sin lugar a dudas, es el universo virtual. Entendiendo por universo virtual todo aquel ecosistema que vive en la red, es decir, desde paginas de internet, hasta redes sociales, la deep web, etc. La tecnología y su asombrosa capacidad de conectar, literalmente, a todo el mundo, aunado al hecho de la libertad de elegir y diseñar tu identidad dentro de este reino, ha exponenciado muchas de las facetas del individuo y, en algunos casos, ha sacado a la luz vicios profundamente dañinos. Este blog se centra precisamente en la idea de la ciberética, es decir, la necesidad de tener un “código” de ética dentro del mundo virtual. La manera de abordar el tema será a través de la exposición de un par de casos actuales que han dejado entre ver las casi irreversibles consecuencias que una conducta no ética, en el mundo virtual, puede traer al presente y futuro de nuestra sociedad en el mundo “real”.

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Antes de comenzar con los ejemplos, debemos definir que es lo que se entiende por ética. Como concepto, la ética se define como: “una disciplina filosófica que estudia el bien y el mal y sus relaciones con la moral y el comportamiento humano”[1]. En la práctica, la ética se entiende como: “el conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida”[2]. De esta forma, tomando en cuenta esta última definición es que hemos acuñado el término ciberética para hablar de la conducta de una persona en el ámbito cibernético, en el mundo virtual. Ahora bien, podemos regresar al tema central.

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En primer lugar, tenemos el caso del virus “WannaCry” un malaware que ejecutaba un ransomware. En términos prácticos: un cibersecuestro de datos y archivos que exigía un “rescate” en bitcoins para liberarlos. A pesar de que este suceso se dio hace apenas un año, suena bastante familiar, ¿no? Cuantos casos no hemos escuchado acerca de personas que han sido privadas de su libertad, donde los secuestradores exigen una suma de dinero a cambio de la liberación de la víctima. Este suceso es idéntico, solo que esta vez la “víctima” son datos y archivos y el rescate es en una criptomoneda. Y es este primer caso el que nos lleva a plantear nuestro primer argumento: la tecnología es un potenciador. ¿A qué me refiero con esto? En general, la tecnología no ha creado nada nuevo, hasta el día de hoy, sino que simplemente ha venido a potenciar las capacidades que teníamos para desarrollar nuestras actividades como sociedad. Ejemplo: dos personas “siempre” (no en el sentido literal) se han podido comunicar desde distintas partes del mundo, pero antes pasaban días o meses para tener respuesta, y hoy en día esa comunicación puede ser de manera instantánea y a través de distintos medios (computadora, laptop, tablet, smartphone, etc.).

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Siguiendo esta lógica, por lo tanto, podemos entender el cibersecuestro como una perversa actividad humana trasladada del mundo “real” al mundo virtual, y potencializada por la tecnología. Lo más alarmante, de este caso en específico, son las consecuencias sociales que conlleva. No solo estamos hablando de la capacidad de hacer múltiples secuestros simultáneamente, o de hacerlos de manera remota y anónima. Estamos hablando de consecuencias “transgeneracionales”. Y es que hace un par de años, sociólogos e investigadores identificaron una tendencia en cierto perfil de niños (menores de edad) mexicanos. Estos niños identificaban a los narcotraficantes como una figura de admiración y aseguraban querer ser como ellos. ¿Las razones? Muy claras: dinero, poder y respeto (aunque todas malentendidas). Estos pequeños veían en los capos un ejemplo idóneo de tener una gran cantidad de dinero, de ejercer un poder sobre otros y de tener el respeto y “admiración” de todo el pueblo, incluso el de artistas que les componen canciones. De esta forma nos estamos enfrentando a un riesgo exponencialmente mayor. Existe una alta probabilidad de que este pequeño grupo de la sociedad vea en los hackers a esa nueva figura de admiración.. que convierta al hacker en su nuevo narco. Trasladar los vicios del mundo real al mundo virtual, ese es el peligro inminente, es ahí donde nace la necesidad de la ciberética.

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Por otro lado, como segundo caso tenemos el reciente escándalo de Facebook y la empresa Cambridge Analytica, del cual hemos escrito antes. Lo que podemos dejar en claro, con este caso, es nuestro segundo argumento: la tecnología es un arma de doble filo. La historia de la humanidad nos ha enseñado innumerables ejemplos análogos a este, como: la pólvora. Este gran invento nació para poder perforar las enormes montañas y explotar las minas de metales preciosos, pero de pronto se tornó en un arma para hacer estallar trincheras, bases militares y hasta hogares. Siguiendo esta misma línea, podemos ver como es que una plataforma inicialmente “inofensiva” como Facebook, a pesar de su tamaño, no es inmune ante un posible ataque que tergiverse el fin último de la información resguardada en ella. La tecnología es un arma y como tal tiene un poder intrínseco. Y como reza el dicho: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” y es ahí en donde volvemos a hacer énfasis en la necesidad de la ciberética.

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Ahora bien, este par de casos presentan como protagonistas centrales de la carencia ética al usuario y/o al proveedor de la tecnología. Pero detrás de cualquiera de ellos, más allá de los cables, las conexiones y la serie de habilitadores que existen alrededor de este complejo universo, hay un rol fundamental que no podemos dejar de lado al hablar de ética y este es el papel del núcleo social: la familia. Es cierto que la tecnología es un potenciador y así como es capaz de multiplicar los vicios también es capaz de exponenciar los valores éticos. Hemos de trasladar la ética del mundo “real” al mundo virtual y ese trabajo tiene sus raíces en la familia. Porque de esta misma manera podremos asegurar que esa arma de dos filos se utilice en pro de una verdadera evolución de la humanidad y no dejarla que se convierta en otra bomba de tiempo.

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La ciberética debe gestarse y nacer de una manera similar a la bioética, por ejemplo, es decir, como una rama de la ética que emula los ya establecidos valores de honestidad, integridad, responsabilidad, etc. Dentro del ámbito en cuestión, dentro del mundo virtual. No se trata de inventar el “hilo negro” ni de descubrir el “producto milagro” se trata de darle la debida relevancia al conjunto de normas éticas, y su cumplimiento, dentro de un ámbito tan trascendental como hoy en día lo es el universo virtual. La tecnología llegó para quedarse y hemos de asegurarnos que nosotros nos quedemos con ella en el futuro y que no sea ella quien nos vaya a dejar atrás. Debemos apelar siempre por que exista una congruencia entre el actuar del ser humano en el mundo real y el mundo virtual. No podemos despersonalizar al individuo dentro del ámbito tecnológico, sino al contrario, debemos unificar esa identidad y establecer una conducta y un proceder congruente con la persona que hay detrás de la pantalla. Debemos de vivir y transmitir la ciberética a nuestros hijos, compañeros, alumnos, esposos, nietos, abuelos, padres, maestros, políticos y a todo el mundo.

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La necesidad de un código de ciberética emana de la natural evolución del universo virtual y su, cada vez mayor, trascendencia en la vida diaria de los seres humanos. Estamos a tiempo, pero la hora de actuar es hoy, en el presente. No podemos dejar que la historia se repita y tengamos que seguir ejecutando soluciones reactivas. La ciberética es la solución preventiva, el tratamiento para curar un virus que amenaza con convertirse en un cáncer que, si se dispersa, solo podrá ser detenido a través de procesos invasivos más dolorosos y costosos, en todos los sentidos.

No debemos olvidar que, como dice Albert Schweitzer:

“la ética no es otra cosa que la reverencia por la vida”

 

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@TheDatlas

Fuentes:

[1] https://www.google.com.mx/search?q=define+etica&oq=define+etica&aqs=chrome..69i57.1718j0j1&sourceid=chrome&ie=UTF-8

[2] http://dle.rae.es/srv/fetch?id=H3y8Ijj%7CH3yay0R

[3] https://www.google.com.mx/search?q=define+hacker&oq=define+hacker&aqs=chrome..69i57j0l5.2358j0j1&sourceid=chrome&ie=UTF-8

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